La tricología (la rama de la dermatología que se dedica al estudio de las alopecias y problemas capilares) es una de las áreas dermatológicas sobre la que pesan más mitos y faltas creencias. Si tuviéramos que dividir estos mitos por grupos, el de las canas sería uno de los más amplios. Los principales son estos.
Solo aparecen en gente mayor. No es cierto.
El proceso de canicie es la forma que tiene nuestro cabello de envejecer. De esta forma, aunque es verdad que las canas aparecen de forma secundaria al envejecimiento, también hay otros motivos por los que el pelo puede perder su pigmentación original. De hecho, hay alguna condición genética rara que hace que ciertas personas tengan el pelo canoso incluso desde su nacimiento.
Asimismo, también hay enfermedades, como por ejemplo la alopecia areata, que pueden inducir a que el pelo se vuelva canoso de forma temporal o de forma incluso permanente. Además, existen fármacos, medicamentos o tratamientos que favorecen la aparición precoz de las canas. Por ejemplo, es frecuente que después de quimioterapia el pelo vuelva a crecer más canoso de lo habitual.
Si te arrancas una cana te salen siete. No es cierto.
Dada la preocupación que tenemos por la caída del cabello, esto podría abrir incluso una línea de tratamiento contra la alopecia, pero, lamentablemente, las canas no tienen esa capacidad de reproducirse mientras están ancladas a la cabeza, y mucho menos después de haber sido arrancadas. Lamentablemente, lo que ocurre es que a medida que envejecemos, salen más, las arranquemos o no.
Las canas no se caen. No es cierto.
Tampoco es verdad. La cana es, estructuralmente, igual que un pelo pigmentado que ha perdido el color a causa del proceso oxidativo asociado a la edad. De esta manera, el hecho de que alguien que haya vivido suficiente tiempo como para tener canas siga teniendo pelo demuestra que ese pelo ya era resistente y por eso no se ha caído. Es decir, la cana es un pelo fuerte en sí de origen, pero no porque sea blanco o gris.
El estrés y el sufrimiento hacen que te salgan canas. Cierto a medias.
Esta afirmación tiene cierta base científica, dado que estas situaciones de tensión emocional causan un estrés oxidativo y una serie de cambios en el organismo que pueden inducir la canicie. Aunque no hay demasiadas evidencias al respecto y no han conclusiones definitivas, lo cierto es que se trata de un mito, pero con algo de fundamento.
Puedo quitar las canas con un champú. No es cierto.
Actualmente, no existe ninguna loción o champú con efecto real anticanas. Está en el punto de mira de la industria y existe mucha investigación seria en este sentido, pero todavía no hay comercializado ningún producto que tenga un efecto contra las canas.
Eso sí, las canas necesitan cuidados específicos para evitar el efecto amarillento. Esto se debe a que durante el periodo de transición hasta que el pelo se vuelve completamente blando, hay algunos cabellos que quedan transparentes. Al entrar en ellos, la luz emite un brillo de tono amarillo que suele resultar antiestético. Para evitarlo podemos usar champú específico que aporta tonos azules o violáceos que contrarrestan el amarillo y resaltan el blanco, quedando así un tono más uniforme y bonito.
