Durante años hemos escuchado ideas de lo más variopintas acerca de la higiene del cabello en cuanto al modo más adecuado de lavarlo, la frecuencia con la que hacerlo, los productos idóneos, el orden en el que deben ser aplicados…
Curiosamente, las teorías más recurrentes se sitúan en los polos opuestos. De esta manera, hay quien sostiene que hay que lavarse la cabeza con frecuencia, pero cambiando de champú periódicamente porque nuestro pelo se acostumbra y deja de ser efectivo y, por otro, nos encontramos con quien achaca la falta de lustre o, incluso, la caída del cabello precisamente al hecho de lavarlo muy a menudo y opta por dejar de lavarse el pelo para no agredirlo y hacer que mejore por sí solo.
Esta tendencia, que de manera cíclica resuena en redes sociales, se conoce con el término No-Poo, derivado del inglés no shampoo (sin champú). Como su propio nombre indica, los que defienden esta moda alegan que no hay que usar champú en absoluto porque este producto está lleno de elementos químicos.
¿Qué alternativa proponen? Aplicar, muy de vez en cuando, una mezcla a base de agua, bicarbonato y/o vinagre.
Según afirman, los champús convencionales son nocivos para la salud por la presencia de químicos pero, además, resultan muy perjudiciales para el cabello, ya que acaban con el manto graso que recubre el cuero cabelludo, son demasiado agresivos para la piel de la cabeza y producen una especie de efecto rebote que hace que tengamos el pelo engrasado rápidamente. Es decir, los champús normales están diseñados de manera poco ética para que los usemos más de lo necesario.
Esto no es cierto por bastantes motivos. En primer lugar, lavarse el pelo es un hábito necesario para nuestra higiene personal y aspecto físico. Más allá de la apariencia, el champú sirve para eliminar el exceso de sebo producido por las glándulas sebáceas, la suciedad ambiental, los restos de productos cosméticos (laca, fijadores, geles, ceras, aguas de peinado…) porque su acumulación favorece la proliferación de microorganismos y elevan el riesgo de infecciones e irritaciones.
Por otra parte, la mezcla que proponen los defensores de la moda No- Poo, realizada a base de bicarbonato, agua y vinagre tiene un pH mucho más alcalino que el del cuero cabelludo, lo que contribuye a resecarlo en exceso, además de causar irritaciones y cambios en la coloración y en la calidad de la fibra capilar.
El consejo de nuestros expertos es escoger un buen champú que nos guste y nos vaya bien, que sea suave y que pueda usarse con la frecuencia que consideremos necesaria o nos apetezca y que consultemos con un especialista si tenemos problemas capilares o dudas sobre le la manera de cuidar nuestro cabello en lugar de dejarnos llevar por modas con poco o ningún fundamento.
